viernes, 24 de julio de 2009
Wílmer "El pato" López
Tu santo y seña eran los remolinos anclados al cogote, los laberintos atollados sobre la nuca, los colochos luchando contra el viento.
La biblia era redonda en tu pie izquierdo y olía al cuero ancestral de Alejandro y Errol y Solano y El Zurdo.
Te gastaste mis domingos bailando a medio día, haciendo sonreír a mi papá mientras caracoleabas con el alma serpentina.
Nunca nadie supo como vos contar hasta 12, de seis en seis, de gol y abrazo.
La onomatopeya conque Róger Ajún bautizó tus pasos aun me recuerda el radio de ocho pilas, la tele en blanco, negro y rojo, y la noche del partido en que lloraste.
Aun el llanto escurre de la bandera que sostenés arrugada.
Del himno monosílabo que sostenés desafinado.
Del milagro breve que el realismo mágico del fútbol se empeña en negar que sea tu cuerpo.
jueves, 2 de julio de 2009
Triste Honduras, triste
Miguel Hernández no pudo decirlo mejor.
Tristes guerras
Tristes guerras
si no es amor la empresa.
Tristes, tristes.
Tristes armas
si no son las palabras.
Tristes, tristes.
Tristes hombres
si no mueren de amores.
Tristes, tristes.
Tristes guerras
Tristes guerras
si no es amor la empresa.
Tristes, tristes.
Tristes armas
si no son las palabras.
Tristes, tristes.
Tristes hombres
si no mueren de amores.
Tristes, tristes.
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