cambiaba la hora del desayuno según el día. cuando iba a morir lo hacía a las 9am. puntual. los demás días daba dos vueltas más o dos vueltas menos en la cama y el cronograma entero se caía.
-es que se dejó morir.
lo hacía cada tres o cuatro versos, según el texto. depende de que huyera de la rima o se toparan de frente, adrede.
viernes, 28 de agosto de 2009
jueves, 27 de agosto de 2009
La prisa
Salió a correr en enagua. Los pliegues fucsia sometían sus muslos morenos en un azaroso juego que ganaba el viento. La maría siguió apresurada su curso normal, sumando décimas. Ella, también metódica, desatoró un mechón negro que jugaba con su nariz y estaba a punto de hacerla perder el compás. El semáforo pasó de ser rojo a ser verde y el taxi avanzó de nuevo, aunque ya no había prisa.
miércoles, 26 de agosto de 2009
El archivo
Se sienta, bebe un sorbo, y por cortesía abre un archivo de Word. Lo deja allí, en blanco, buscando atenuar la noche extensa. Dulce. Inútilmente.
martes, 25 de agosto de 2009
Felicidad
Los mocasines llenos de Walter Ferguson. Los ojos vacíos. Las canciones impacientes de Víctor Jara. Las canciones póstumas, ya menos impacientes. Un libro de Neruda con las tapas marchitas. Otro de César Vallejo dedicado a una tal Roxana Bonilla. La compraventa donde me aguardaba. La terminal donde me aguardabas. El equipaje no es tan liviano como antes de desafinar enumerando. Pero ahí voy.
martes, 11 de agosto de 2009
La página 88
“Te quedaste en el Infierno” dijo ella, mientras daba vueltas al cachetero rosa buscando el dorso. Encima del tornamesa estaba La Divina Comedia con el separador en la página 88.
miércoles, 5 de agosto de 2009
La mala reputación
Recuerdo un país. Recuerdo una iglesia. Recuerdo una familia. Recuerdo a Paco Ibáñez y a Georges Brassens.
En mi pueblo sin pretensión
Tengo mala reputación,
Haga lo que haga es igual
Todo lo consideran mal
Yo no pienso pues hacer ningún daño
Queriendo vivir fuera del rebaño;
No, a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
No, a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe.
Todos todos me miran mal
Salvo los ciegos es natural.
Cuando la fiesta nacional
Yo me quedo en la cama igual,
Que la música militar
Nunca me supo levantar.
En el mundo pues no hay mayor pecado
Que el de no seguir al abanderado.
Y a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Y a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Todos me muestran con el dedo
Salvo los mancos, quiero y no puedo.
Si en la calle corre un ladrón
Y a la zaga va un ricachón
Zancadilla doy al señor
Y aplastado el perseguidor
Eso sí que sí que será una lata
Siempre tengo yo que meter la pata.
Y a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Y a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Todos tras de mí a correr
Salvo los cojos, es de creer.
No hace falta saber latín
Yo ya se cual será mi fin,
En el pueblo se empieza a oir,
Muerte, muerte al villano vil,
Yo no pienso pues armar ningún lío
Con que no va a Roma el camino mío,
No a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
No a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Todos vendrán a verme ahorcar,
Salvo los ciegos, es natural.
En mi pueblo sin pretensión
Tengo mala reputación,
Haga lo que haga es igual
Todo lo consideran mal
Yo no pienso pues hacer ningún daño
Queriendo vivir fuera del rebaño;
No, a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
No, a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe.
Todos todos me miran mal
Salvo los ciegos es natural.
Cuando la fiesta nacional
Yo me quedo en la cama igual,
Que la música militar
Nunca me supo levantar.
En el mundo pues no hay mayor pecado
Que el de no seguir al abanderado.
Y a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Y a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Todos me muestran con el dedo
Salvo los mancos, quiero y no puedo.
Si en la calle corre un ladrón
Y a la zaga va un ricachón
Zancadilla doy al señor
Y aplastado el perseguidor
Eso sí que sí que será una lata
Siempre tengo yo que meter la pata.
Y a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Y a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Todos tras de mí a correr
Salvo los cojos, es de creer.
No hace falta saber latín
Yo ya se cual será mi fin,
En el pueblo se empieza a oir,
Muerte, muerte al villano vil,
Yo no pienso pues armar ningún lío
Con que no va a Roma el camino mío,
No a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
No a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Todos vendrán a verme ahorcar,
Salvo los ciegos, es natural.
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