“Te quedaste en el Infierno” dijo ella, mientras daba vueltas al cachetero rosa buscando el dorso. Encima del tornamesa estaba La Divina Comedia con el separador en la página 88.
Entré en tu casa mientras no estabas para recoger mis cosas. Me llevé muchos movimientos torpes, el aire sabático, las marcas en la piel, la risa de conspiración cuando golpeaban la pared y una esquina mínima de la cama (para abrigarme si un día hiciera calor en la madrugada). Traté de (des)ordenar todo lo mejor posible para que sea como si nunca hubiera naufragado allí de vez en cuando. Si accidentalmente olvidé llevarme algo supongo que de todos modos era tuyo.
Entré en tu casa mientras no estabas para recoger mis cosas. Me llevé muchos movimientos torpes, el aire sabático, las marcas en la piel, la risa de conspiración cuando golpeaban la pared y una esquina mínima de la cama (para abrigarme si un día hiciera calor en la madrugada). Traté de (des)ordenar todo lo mejor posible para que sea como si nunca hubiera naufragado allí de vez en cuando. Si accidentalmente olvidé llevarme algo supongo que de todos modos era tuyo.
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