En algún lugar leí que Vallejo estaba en eterna fuga con Dios, en esa lucha que algunos hacemos tácita, que otros hacemos evidente -según el día o según la noche-. A 70 años de su muerte (sí, diez veces 7) me resulta imposible no querer recordar aquella imagen de diciembre, de enero, de fuga, de espergesia. Con un abrazo al peruano y mundial César Vallejo.
Espergesia (fragmento) César Vallejo
Todos saben que vivo,
que soy malo; y no saben
del diciembre de ese enero.
Pues yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.
Hay un vacío
en mi aire metafísico
que nadie ha de palpar;
el claustro de un silencio
que habló a flor de fuego.
jueves, 4 de diciembre de 2008
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Simplemente me encanta tu blog... un besito.
ResponderEliminarSaludos