Una de las cinco conferencias que dió Jorge Luis Borges en la Universidad de Belgrano en 1979 gira en torno al tema de la inmortalidad. El libro que la alberga apareció en mis manos entre revistas viejas de una comprayventa improvisada en un kiosko de San José. El tema apareció de nuevo en mi vida unos días antes de que llegara esta fecha en que recuerdo 1999 y cómo se apagó el calor de mi mamá.
En la conferencia Borges presenta -entre otras- la téoría de Santo Tomás de Aquino, y otros autores. Ellos hablaban de una fuerza vital que quiere ser eterna, más allá de la materia e incluso a pesar de ella. A diferencia de la idea de una inmortalidad personal, Borges subraya que hay que restarle importancia al origen explícito de esa memoria. "Quizás lo más importante es lo que no recordamos de un modo preciso, quizás lo más importante lo recordamos de un modo inconsciente", dice en su penúltimo párrafo.
Desde hace diez años acaso recuerdo algunas fechas inevitables (las evitables a veces aparecen sin tocar la puerta). Aun así, hoy escribo y te recuerdo. Pero me gusta saber que hay quien te ve en mis ojos como en mi sonrisa y en mi nariz aparece nuestro Nano, y a veces en mi voz Alex. Me gusta saber que los besos que me diste me curan ahora los raspones del alma. Y que mientras lo escribo sonrrío sin querer, inconsciente.
viernes, 3 de abril de 2009
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