Hoy es día del libro. Si bien algunos son el infierno de un árbol, otros son el cielo. La metáfora que dibuja esa transmutación roza la belleza profana de Cervantes, los últimos versos de Lorca inundando de cocodrilos Nueva York o de Kundera desdeñando la vida en el exilio.
El libro y nuestro purgatorio virtual son caminos, letra a letra, hacia la felicidad, la belleza y la inteligencia. Son esa suma de pequeñas y simples cosas que de repente advertimos en el rocío sobre la silla que olvidamos en el jardín, en el vello casi rubio que empieza a despertar en tus brazos, aletargado de la vida fuera de mi cama. O quizás el mensaje casi anónimo que hace cosquillas en los dedos mientras tecleo y aguanto la respiración y aguardo la justa suma de letras.
(También Hemingway delira). Canción de Aute, interpretación de Ibrahim y el resto de los Buenavista.
jueves, 23 de abril de 2009
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