Por las noches, calladito, / tendía puentes de polvo / y rezaba a Changó / para encontrarme. / Se recogía luego en su círculo de 45 revoluciones / y se metía en el sobre de cartón arrugado / como entre las cobijas.
Amontonado en un anaquel infinito / de la barbería-compraventa / de don José, a la diestra / de Ray Conniff y a la siniestra / de Julio Iglesias, un poco rayado / de tanto caminar el mismo trillo, / el elepé lustroso “Pablo Milanés canta a Nicolás Guillén” / me buscaba.
viernes, 9 de octubre de 2009
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