Miguel Hernández no pudo decirlo mejor.
Tristes guerras
Tristes guerras
si no es amor la empresa.
Tristes, tristes.
Tristes armas
si no son las palabras.
Tristes, tristes.
Tristes hombres
si no mueren de amores.
Tristes, tristes.
jueves, 2 de julio de 2009
viernes, 19 de junio de 2009
La mirada de los 100 pasos
Olvido:
"Hay seres humanos que caminan 100 pasos más allá que el resto, y ya nunca regresan. Luego entran en los bares y en los restaurantes y en los autobuses y casi nadie lo nota. Qué absurdo, ¿verdad? Todos deberíamos llevar nuestra biografía en la cara. Deja que te mire. La lleváis. Pero no siempre los otros seben leerla. La gente se cruza con ellos y no se da cuenta. Tal vez porque ahora nadie se mira de verdad. A los ojos.
(El pintor de batallas. Pág 140. Arturo Pérez-Reverte)
Yo:
Miráme un momento. ¿Qué creés?
martes, 2 de junio de 2009
Aritmética

Cuando digo “El pintor de ballenas”
no parafraseo: me equivoco
y enredo –con el algoritmo milagroso
de Pérez Reverte- este panfleto sin cartero
ni buzones
Y me enredo otra vez con las palabras
como vos entre las algas
como se herrumbra tu sal
con los relojes
Y divago para sumarle a los 29
silencios que amontona tu teclado
este par de versos que celebran
esa otra mentira: la aritmética
.....
Para Michelle Soto
lunes, 18 de mayo de 2009
Menú de preferencias
Prefiero emocionarme por Stevenson,
un msj tuyo, la arquitectura
de un orgasmo, un gol y una plaza,
la mujer pequeña que se sienta al lado
y abarrota el bus a San José
de selva y de menta,
el frío de la Hondura que me separa
y me une a mi hermano y a mi infancia,
perder los anteojos, los archivos, el compás,
el pin de la tarjeta y los pasos
que da trastabillando
Johnnie W. por mi sangre.
viernes, 15 de mayo de 2009
Nano
El lunes Nano cumplió diez años fuera. El viaje se alarga cada año más, aun con imprevistos. No sé si las provisiones que le envié con mi hermano y lo que se habrá encontrado allá serán suficientes para mantener en forma de herradura al bigote que le cortaron a traición mientras sostenía sus ronquidos, aún en coma. O para mantener a raya (o sea, rectas) las varillas de su paraguas negro y los paletones de su pantalón verde claro. No soy ingenuo: tampoco habrá betún negro para sus botas de zipper que hoy quizás me quedarían pequeñas. Ya son diez años y cinco diez sin verlo cruzar la calle o murmurar que necesita agua. O resolver en el jardín el dilema de un piecito. O renegar de Alajuela, que volvió a perder. O limpiar el LP de Negrete mientras tararea el track al que le doy play de nuevo, justo cuando voy a la ventana.
miércoles, 13 de mayo de 2009
Nemo fue breve (breve elegía para un breve tigre)

1
Para vos
una selva de fieltro,
la gruta de calor de mis cobijas,
el paisaje rupestre
de este escritorio amotinado,
los siete colores
que renegás.
2
No fuiste la ficción de Verne.
Tampoco el milagro que roía
detrás de dos celdas y dos condenas
el laberinto apagándose de Borges.
No fuiste la ficción de Verne. No te alcanzó.
viernes, 24 de abril de 2009
LP 45

Carlos Gardel: Los éxitos de sus películas. La aguja raspa suavemente el acetato lustroso que gira en una trayectoria incierta. El reflejo del bombillo dibuja los ojos negros de Yira, aunque la canción que se entre escucha sea Cuesta abajo, a media luz, y el reflejo sea el hálito blanco de tu blusa.
Cuando la aguja hace colochos con el disco, las cuerdas vocales de Gardel rizan la memoria, perdidas en una hora del alba que queda a mitad de siglo, guareciéndose en su dualidad del tono sepia. Y con la aguja da la vuelta la estática entrecortada, dura y áspera. Da la vuelta el hormigueo de garganta que aliviamos con el whisky y la cerveza fría. El hormigueo de espalda que desata una mano yendo y viniendo de la botella a la espalda, del algodón de la falda a la bragueta oxidada.
Nos mordemos la lengua como acto reflejo, intentamos terminar las frases de Le Pera cuando Gardel se extiende y se quiebra apostado en su saco planchado para la película. Y mientras sigue con su medio rostro cubierto por un sombrero eternamente en blanco y negro, vuelve a ser 1934 en los estudios de la Paramount.
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