jueves, 27 de agosto de 2009

La prisa

Salió a correr en enagua. Los pliegues fucsia sometían sus muslos morenos en un azaroso juego que ganaba el viento. La maría siguió apresurada su curso normal, sumando décimas. Ella, también metódica, desatoró un mechón negro que jugaba con su nariz y estaba a punto de hacerla perder el compás. El semáforo pasó de ser rojo a ser verde y el taxi avanzó de nuevo, aunque ya no había prisa.

miércoles, 26 de agosto de 2009

El archivo

Se sienta, bebe un sorbo, y por cortesía abre un archivo de Word. Lo deja allí, en blanco, buscando atenuar la noche extensa. Dulce. Inútilmente.

martes, 25 de agosto de 2009

Felicidad

Los mocasines llenos de Walter Ferguson. Los ojos vacíos. Las canciones impacientes de Víctor Jara. Las canciones póstumas, ya menos impacientes. Un libro de Neruda con las tapas marchitas. Otro de César Vallejo dedicado a una tal Roxana Bonilla. La compraventa donde me aguardaba. La terminal donde me aguardabas. El equipaje no es tan liviano como antes de desafinar enumerando. Pero ahí voy.

martes, 11 de agosto de 2009

La página 88

“Te quedaste en el Infierno” dijo ella, mientras daba vueltas al cachetero rosa buscando el dorso. Encima del tornamesa estaba La Divina Comedia con el separador en la página 88.

miércoles, 5 de agosto de 2009

La mala reputación

Recuerdo un país. Recuerdo una iglesia. Recuerdo una familia. Recuerdo a Paco Ibáñez y a Georges Brassens.



En mi pueblo sin pretensión
Tengo mala reputación,
Haga lo que haga es igual
Todo lo consideran mal

Yo no pienso pues hacer ningún daño
Queriendo vivir fuera del rebaño;

No, a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
No, a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe.
Todos todos me miran mal
Salvo los ciegos es natural.

Cuando la fiesta nacional
Yo me quedo en la cama igual,
Que la música militar
Nunca me supo levantar.

En el mundo pues no hay mayor pecado
Que el de no seguir al abanderado.

Y a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Y a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Todos me muestran con el dedo
Salvo los mancos, quiero y no puedo.

Si en la calle corre un ladrón
Y a la zaga va un ricachón
Zancadilla doy al señor
Y aplastado el perseguidor
Eso sí que sí que será una lata
Siempre tengo yo que meter la pata.

Y a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Y a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Todos tras de mí a correr
Salvo los cojos, es de creer.

No hace falta saber latín
Yo ya se cual será mi fin,
En el pueblo se empieza a oir,
Muerte, muerte al villano vil,
Yo no pienso pues armar ningún lío
Con que no va a Roma el camino mío,

No a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
No a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Todos vendrán a verme ahorcar,
Salvo los ciegos, es natural.

viernes, 24 de julio de 2009

Wílmer "El pato" López



Tu santo y seña eran los remolinos anclados al cogote, los laberintos atollados sobre la nuca, los colochos luchando contra el viento.
La biblia era redonda en tu pie izquierdo y olía al cuero ancestral de Alejandro y Errol y Solano y El Zurdo.
Te gastaste mis domingos bailando a medio día, haciendo sonreír a mi papá mientras caracoleabas con el alma serpentina.
Nunca nadie supo como vos contar hasta 12, de seis en seis, de gol y abrazo.
La onomatopeya conque Róger Ajún bautizó tus pasos aun me recuerda el radio de ocho pilas, la tele en blanco, negro y rojo, y la noche del partido en que lloraste.
Aun el llanto escurre de la bandera que sostenés arrugada.
Del himno monosílabo que sostenés desafinado.
Del milagro breve que el realismo mágico del fútbol se empeña en negar que sea tu cuerpo.

jueves, 2 de julio de 2009

Triste Honduras, triste

Miguel Hernández no pudo decirlo mejor.


Tristes guerras


Tristes guerras
si no es amor la empresa.
Tristes, tristes.

Tristes armas
si no son las palabras.
Tristes, tristes.

Tristes hombres
si no mueren de amores.
Tristes, tristes.